120 ízetasî, pondrían en íjaqueî a una ciudad sin problemas.
Algunos ni idea tiene que son los ízetasî, así que comencemos, los ízetasî son ex soldados con alto entrenamiento en inteligencia, comunicaciones, asalto y defensa de instalaciones que han desertado del ejercito por equis o ye razón.
Entre las más comunes, el dinero.
Aparecen por primera vez en el mundo del narcotráfico en 1999 cuando un grupo completo es contactado en EEUU, finalizando su entrenamiento de acuerdo a tratados de cooperación militar entre México y su vecino del norte, por gente de Osiel Cárdenas (preso ya) ofreciéndoles un excelente negocio.
No sé de cifras pero sé que más de dos terceras partes aceptan tan jugoso convenio y ya no regresan como soldados a México, sino como ízetasî.
¿Por qué ízetasî?
Porque dejaron de tener nombre, ya no son el capitán Ernesto, sino zeta 17, el sargento Maldonado paso a ser zeta 33, etc.
Ellos no están encargados del trafico, ni de la venta, tampoco de cobranza de cuentas difíciles… ellos están encargados de defender a los encargados de lo anterior, desde que Osiel Cárdenas fue recluido en el penal de máxima seguridad de la Palma o CEFERESO 1, han sido abatidos cerca de 43 zetas, 24 han sido encarcelados, 3 en un penal de Michoacán, fueron liberados por un comando a inicios de este año.
¿Como combatirlos?
Muchos creen que como van las cosas, que s esta haciendo lo correcto, pero a fuerza de ser veraz, eso es no mentira, pero tampoco muy preciso en el contexto de que a un militar hay que combatirlo con otro militar.
Algunos zetas han ya entrenado a gatilleros comunes y corrientes, a fuerza de dólares, se han comprado armas que difícilmente se ven fuera de escenas de guerra en películas, los zetas en sus acciones son portadores de chalecos antibalas de doble forro, uno de kevlar y bajo de ello, una placa de 6 kilos de acero.
Traer un celular para que, se pueden comprar 100, pero cuando atacan como por ejemplo en Nuevo Laredo, ponen bloqueadores de señales celulares y la victima o algún testigo quiere pedir auxilio vía su celular, esta inutilizado hasta que el encargo sea consumado.
Hace unos meses Yo mismo aquí puse de que el Gobierno Norteamericano temía de que ciertos mafiosos de México tuvieran en su poder mísiles SA-7 (tierra aire), ¿quiénes los manejarían?, exacto, los zetas.
Bueno, pues se dice que 120 de estas finísimas personas van camino del puerto de Acapulco, la semana pasada ahí mismo mataron al Subdirector operativo de la policía ministerial y a través de su chofer anunciaron de que los zetas irían a Acapulco.
Quizá ya llegaron, ayer dos granadas detonaron en las inmediaciones del cuartel de la policía preventiva de puerto.
Espero esto no desate un río de sangre en el paradisíaco puerto de Acapulco, ahuyentando entre muchos otros, a los turistas, ahora me entienden el primer enunciado de este escrito, ¿cierto?
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Los Zetas, ¿quienes son?
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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La escuela de «Los Zetas»
Todas eran mujeres. Traían una camioneta Chevrolet Traiblazer del año. Negra. Sin placas. Andaban en el centro de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. Se aparecían cómo si nada.. Calmaditas. Parecía que anduviera paseando. Pero de repente aceleraba la conductora. Se pasaba los altos y la policía ni se movía. También circulaban los sábados por la noche. Precisamente cuando las vueltecitas de la plebada . Si alguien les miraba admirado rezongaban. Sacaban medio cuerpo en las ventanillas. Con la mano derecha cerrada, dedo cordial único bien tieso y un sonoro rayamadrerío. Desde mayo supe de ellas. Pregunté quienes eran. Y me quedé asombrado al escuchar: íSon Las Zetasí®. ¿Cómo que íLas Zetasí®. Mi amigo explicó: íSon las viejas de í«Los Zetasíí?casi todasí®. Me contó: Ya tienen como dos meses que aparecieron. Si alguna mujer habla mal de sus hombres la ílevantaní®. Se la llevan a Sugar Lake. Allí les dan su golpiza. Rapada rigurosa y a tirarlas en el centro de la ciudad. Alguien me informó desde Nuevo Laredo y comprobé con otro amigo en Ciudad Miguel Alemán. Por esos tiempos hubo una escandalera. Secuestraron a la dueña de un restaurante famoso. Golpeada, rapada y por fortuna no asesinada. Supe cuando se daban sus vueltecitas por Camargo y hacían cuanto querían. Se sosegaron en julio o agosto. Ya cuando algunos de íLos Zetasí® salieron de Miguel Alemán.
Tamaulipas ha sido el huerto donde se cosecha esta amarga fruta de grupos asesinos. íLos Texasí® fueron famosos y sanguinarios. Nacieron de la unión Juan García Abrego-Guillermo González Calderoni. Uno heredero del Cartel del Golfo. Otro policía federal. Los dos terminaron en Texas. Narco prisionero y polizonte ejecutado. Esos íTexasí® se amafiaron con íLos Chachosí® al servicio de Edelio López Falcón. Pero apareció Osiel Cárdenas Guillén con Zeferino Peña Cuéllar. Primero rompieron con González Calderoni y todo lo que oliera a García Abrego, heredero del Cartel del Golfo creado por don Juan N. Guerra. Un don que por los años sesentas ya tenía la complicidad de Rafael Chao López y Rafael Aguilar Guajardo de la Dirección Federal de Seguridad. Tres grupos más se unieron a Osiel (1998 y 99): Los Flores Soto, Los Ortiz Medina y La Mexican Mafia. Pero a Cárdenas Guillén se le ocurrió: Un solo grupo y formado por militares. Los engatuzó entre 1999 y 2000. Nada de acarrear droga. Simplemente operar con sus tácticas de asalto. Matar enemigos. Policías traidores. Deudores y ejecutar írajonesí®. La ex soldadiza se acomodó a las órdenes de un solo patrón y recibían su buena paga. Originalmente se asentaron en Matamoros. Pero como allí hay una gran presencia militar le ísacaron la vueltaí®. Se fueron a Matamoros. Luego a Ciudad Miguel Alemán.
Dos problemas grandes tuvieron íLos Zetasí®. Cuando perdieron a su inmediato superior Arturo Guzmán Decenas. El Ejército le mató en noviembre del 2002. Este gatillero fue a ver a su amada. Ordenó cerrar las calles. Con toda la policía comprada nadie intervino. Los vecinos se quejaron al Ejército. Atendieron el llamado. Y tras fuerte tiroteo Guzmán Decenas fue muerto. Varios meses después hubo misa para recordarlo. Al lugar donde murió llevaron coronas. Una enorme con vistoso moño: íTe llevaremos siempre en el corazón. Tu familia de Los Zetasí®. El otro problema fue en marzo del 2003. Otra vez no pudieron con el Ejército. Capturaron a su jefe Osiel. Se quedaron sin patrón y ordenes. Entonces decidieron matar un mes después a siete narcos competidores. El prestigiado investigador Carlos Resa Nestares escribió: íSu reacción estratégica a la pérdida del patrón fue una intensificación de una actividad que les había proporcionado ingresos marginales desde 2001. Aceleraron el ritmo de recaudación de impuestos entre pequeños delincuentes de Nuevo Laredo. Desde transportistas y pequeños vendedores de droga hasta apostadores ilegales, prostíbulos y contrabandistas de todo pelaje. El cambio de actividad fue coronado por el éxito. Su prestigio como prestadores de servicios de violencia les abrió muchas puertasí®. Por eso entraron en pleito con los funcionarios y policías que manejaban esa protección y los mataron. Luego se dedicaron al secuestro con éxito. Hasta que Osiel se repuso y pudo dar ordenes desde íLa Palmaí®. Llegaron al punto de casi liberarlo. Solamente el Ejército se los impidió. Pero Cárdenas Guillén aumento su poder. Hasta se dio el lujo de utilizar a cierto custodio para darle una tunda a Benjamín Arellano. De paso ordenó la asesinar a parientes y amigos encarcelados de Joaquín íEl Chapoí® Guzmán. Todo en venganza porque este capo quería e insiste arrebatarle íla plazaí® de Nuevo Laredo.
íLos Zetasí® empezaron a perder fuerza en septiembre. Precisamente luego del accidente donde murió Ramón Martín Huerta, Secretario de Seguridad Pública. Se lo achacaron a Osiel y le refundieron más. Ya no pudo remitir órdenes desde el penal. Ni siquiera faroleó en Chiapas y Cancún como en años pasados envió dos trailers repletos de alimentos para damnificados en Coahuila. A eso se agregó el refuerzo policiaco en Nuevo Laredo bajo mando militar. íLos Zetasí® sabían a lo que se atenían. Por eso prefirieron emigrar. Hasta Acapulco y cada vez menos. No fueron los 200 que anuncios defeños soltaron por esos días. De no ser por el famoso video de Dallas Morning News tales matones estarían desde hace rato en el tobogán del olvido. Renació el nombre pero no el grupo.
Pero el mugrero del narcotráfico parió otras bandas.. En Río Bravo, Tamaulipas funcionan íLos Equizí® que actúan en una curiosa combinación con las identificaciones de íLos Númerosí® sonorenses. íEl 1í® y íEl 2í® son los jefes. Normalmente se les ve con mucha íescoltaí®. Radios y ícuernos de chivoí® De íLos Papas Calientesí® todo mundo sabe. Son policías y oficiales de tránsito. Actúan a sus anchas. También están íLos de la Guardiaí®. Son medio raros: Se plantan a la salida y llegada de Río Bravo, a veces Miguel Alemán y pocas Nuevo Laredo. Cualquier auto transportando sospechosos lo detienen. Roban, golpean o matan a sus ocupantes. También les pasa eso a los transportadores de droga ya conocidos. Leí sobre íLos Zetillasí®. Nada. El nombre correcto es íZetíasí®. Muy del norte tamaulipeco. Quieren ser los sucesores pero no ligados. Se protegen con otro grupo de chamacos y jóvenes. Les llaman íHalconesí®. Esos nada más andan rondando por las calles. Sin arma pero con radio. Avisan de cualquier movimiento.
íEsto crecerá en Tamaulipasí® me dijo un amigo. Todo mundo les conoce. La policía no los toma en cuenta. Por eso hacen de las suyas. Sin ninguna relación con íLos Zetasí®. Pero si quieren imitarlos. Ser mejores. Seguro que podrán hacerlo al paso que van si no los paran. Tal vez algún día los veremos en un video.
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